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biografías
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Historia; apuntes de cine, arte, literatura y lo que venga; impresiones
que nos salieron al paso; y fragmentos literarios. Todo en estos
tres rubros:
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John
Dillinger
Oak
Hill , Indianápolis (EEUU) 22-6-1903/ Chicago 22-7-1934
John Dillinger es la quintaesencia de la Era de los Gangsters en EEUU
durante la Depresión de los años `30. Sumergida en una devastadora
crisis, la gente idealizó a los ladrones que tomaban por la fuerza
lo que necesitaban. Y, entre todos, el más amado, el más
celebrado y el más deseado fue Dillinger. Era duro como James Cagney,
el outlaw del cine del momento, pero mejor porque era lindo y, además,
real. Durante once meses asoló con su banda el Medio Oeste robando
bancos y arsenales policiales, y dejando un tendal de muertos y heridos.
Como en una película de gangsters, fue traicionado por una mujer
y murió a tiros en la calle. O, tal vez, no.
John Herbert Dillinger nació en una familia de clase media. A los
tres años perdió a su madre y seis años después,
su padre, un almacenero que aplicaba mano dura en casa, se casó de
nuevo con una mujer con la que Dillinger nunca congenió. Fue un estudiante
conflictivo hasta que dejó la escuela y se puso a trabajar. Todos
coincidían en que era tan inteligente y trabajador como amante de
la parranda. Además, estaba su peligrosa tendencia a aburrirse de
todo. Temiendo las influencias negativas de la ciudad de Indianápolis
en su hijo, el padre decidió mudar a la familia a una granja en Indiana
pero Dillinger siguió con su estilo de vida. La tranquilidad del
campo sólo sirvió para que se acentuara su necesidad de adrenalina.
Su primer delito oficial fue el robo de un auto, a raiz de lo cual se
alistó en la Marina. No llegó muy lejos: desertó en
Boston y volvió a casa. Allí se casó con Beryl Hovius
de 16 años, y juntos se mudaron a Indianápolis. Lamentablemente,
Dillinger no pudo encontrar trabajo y pronto se hizo amigo de gente peligrosa.Fue
detenido en el primer intento de asalto. El cabecilla de la banda, Ed Singleton,
negó todo y recibió sólo dos años de prisión.
Dillinger, siguiendo el consejo de su padre, se declaró culpable
y pagó por todos. Cuando salió de prisión el 10 de
mayo de 1933, después de cumplir ocho años y medio de condena,
ya no era un joven pasado de rosca sino un hombre duro sin nada que perder.
En
septiembre fue nuevamente encarcelado tras el robo a un banco en Ohio. Un
mes más tarde, Harry Pierpont, Russell Clark, Charles Makley y
Harry Copeland, fugados de la prisión, volvieron para buscar a su
amigo Dillinger que, en ese momento, estaba preso en una comisaría
en espera de juicio. Mataron al sheriff y dejaron encarcelada a su esposa
y un funcionario. La banda robó bancos y arsenales policiales en
Indiana, y dejó en el camino un detective y un oficial de policía
muertos. Se escondieron en Florida y después en Arizona, donde fueron
atrapados. El 3 de marzo de 1934, Dillinger se fugó de prisión
con un arma de madera que él mismo había tallado. En esta
huida, cometió el gran error de cruzar la línea del estado
con el auto robado del sheriff, lo que supuso la intervención del
FBI en su captura. Mientras tanto, su banda se estaba desintegrando. Dos
de sus miembros murieron en un intento de fuga y otro fue condenado a muerte.
Dillinger se refugió en Chicago, en lo de su novia Evelyn Frechette
y le dio forma a una nueva banda con Homer Van Meter, Lester "Baby
Face Nelson" Gillis, Eddie Green, y Tommy Carroll, entre otros. A fines
de mes, el FBI había dado con ellos. Evelyn y Dillinger escaparon
a los tiros. Se escondieron en casa de su padre hasta que él curara
la herida de bala que había recibido en la huida. Ella fue detenida
cuando volvió a Chicago y recibió dos años de prisión.
Pero él siguió robando y escapando, dejando en ridículo
al temible FBI una y otra vez. Entonces, J. Edgar Hoover tomó el
caso personalmente. Declaró a Dillinger "Enemigo Público
Nº 1" y ofreció 15.000 dólares por su cabeza. Esta
cifra tentó a Ana Cumpanas, alias Anna Sage, una amigovia rumana
del ladrón. El Agente Especial designado para el caso, Samuel A.
Cowley, le prometió la recompensa si la información suponía
la captura de Dillinger.
El domingo 22 de julio a las 20:30 Dillinger, Polly Hamilton y Ana, vestida
de rojo para ser identificada por los agentes, entraron en el Biograph
Theater para ver la película "Manhattan Melodrama" con Clark Gable.
Cowley llamó a su jefe pidiendo instrucciones. Hoover le ordenó que
espere para no armar una masacre dentro de la sala. No se podían
permitir otro error como el de meses antes en Wisconsin donde dos inocentes
fueron heridos y otro murió en medio del tiroteo. A las 10:30 Dillinger
salió del cine con una mujer de cada brazo. Tuvo un golpe de intuición
cuando vio a un hombre tirando una colilla al piso. Era el agente Purvis
indicándole a sus compañeros que debían atacar. Dillinger
sacó una pistola del bolsillo del pantalón y corrió pero
a pocos pasos recibió dos balazos en el pecho y uno directo al corazón.
Quedó tendido en el pavimento. A las 10:50 p.m. fue declarado muerto
en el hospital Alexian Brothers.
27
personas fueron juzgadas por su relación con él. Los agentes
Charles B. Winstead, Clarence O. Hurt y Herman E. Hollis que le dispararon
fueron recompensados aunque ninguno de ellos creía haber dado en
el blanco esa noche. "Baby Face Nelson" murió en noviembre
de ese mismo año en un tiroteo donde también murió el
Agente Especial Samuel A. Cowley.
En su tierra esperaban unas 10.000 personas para ver el cadáver de
Dillinger, sin contar con las que habían pasado por la morgue en
primera instancia. Fue enterrado en el Crown Hill Cemetery de Indianápolis.
Inmediatamente surgieron rumores de que el muerto era sólo un doble.
Le faltaba una cicatriz en la cara y las huellas digitales habían
sido borradas con ácido. El propio agente Purvis notó un importante
detalle: Dillinger nunca llevaba la pistola en el bolsillo del pantalón
sino calzada en la cintura.
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