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... o no, pero encontrarás biografías de personas raras que con su genialidad o sus bajezas condimentan la Historia; apuntes de cine, arte, literatura y lo que venga; impresiones que nos salieron al paso; y fragmentos literarios. Todo en estos tres rubros:

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Grigorig Efimovich Rasputin

Pokróvskoie (Siberia), Rusia, 29/7/1872 - San Petersburgo, 30/12/1916 Desde el siglo XVIII habían florecido en Rusia las sectas religiosas cuyas prácticas y objetivos las situaban a medio camino entre la santidad y el satanismo. La más poderosa era la de los khlysty o flagelantes cuyo principal dogma era "el arrepentimiento a través del pecado". Es decir, a través del contacto físico con un elegido, un hombre sabio en quien habita el fuego de Dios, el pecado se transforma en virtud. “Sí, claro…” dice uno desde hoy pero así eran las cosas en aquel momento. Tan instalado estaba el supuesto poder de estos iluminados “under” que fue así como apareció Rasputín en la corte del Zar Nicolás II.
Rasputín provenía de una familia de campesinos. No sabía leer ni escribir y desde niño publicitaba sus supuestos poderes paranormales. Se casó a los 19 años con Proskovia Fiódorovna con quien tuvo tres hijos a los que mantuvo con trabajos comunes como cochero y jardinero. Pero en 1901 abandonó todo para hacerse monje ortodoxo en el monasterio de Vekhoture. Poco tiempo después emprendió un viaje por Grecia y Jerusalén en el que comenzó a predicar su panteísmo semipagano. Llegó a San Petersburgo en 1903. Con su personalidad cautivante, su capacidad histriónica y su fama de superdotado (según su hija María, su pene tenía 35 cm de longitud), Rasputín se introdujo en la clase política donde eran famosas sus “noches especiales”, evento con estricto derecho de admisión, donde él, representando a “la llama roja”, llevaba a cabo “la gran obra” con nobles y plebeyos sin distinción de clase. Fue así como llegó a la corte en 1908 ampliamente recomendado y aquí se terminan las risas socarronas porque, aparentemente, Rasputín lograba detener mediante hipnosis los ataques hemofílicos del zarevich Alexis Nikolaiévich. La esposa del zar, Alejandra Fiódorovna era una madre desesperada y quedó absolutamente rendida ante este hombre que aliviaba el sufrimiento de su hijo. El terreno era propicio para que Rasputín acumulara más poder porque el indolente Nicolás II era pan comido para una inteligencia fuera de lo común como la suya. Pronto “el monje loco” estaba designando ministros y cuando el zar partió hacia el frente en la Primera Guerra Mundial, quedó al mando del gobierno. Fue entonces que empezó a cosechar enemigos entre la clase dirigente que, hasta ese momento, se había mantenido pasiva frente a él. El pueblo lo odiaba de antemano por sus comentadas orgías y su mala fama empezó a crecer de una manera imparable. Se lo acusó, incluso, de ser un traidor que conspiraba para Alemania en el conflictobélico. Finalmente, se planeó su asesinato. Fue invitado por un grupo de aristócratas a una fiesta en la noche del 29 al 30 de diciembre de 1916. La cena estaba cargada de cianuro pero Rasputín comió y bebió sin que el veneno hiciera ningún efecto. Entonces, el príncipe Félix Yussupov le disparó en el pecho y le golpeó la cabeza con un bastón lleno de plomo. Después de violarlo en grupo, los aristócratas le cortaron el pene y arrojaron su cuerpo al río Neva. Pese al veneno, el disparo, los golpes, la violación y la castración, según la autopsia Rasputín murió, en realidad, ahogado. Tenemos que concederle que, por lo menos, sí tenía una fuerza física fuera de lo normal.

 

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