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Gracias y desgracias del ojo del culo
Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645)
Dirigidas a Doña JUANA MUCHA, MONTON DE CARNE,
Mujer gorda por arrobas.
Escribiólas JUAN LAMAS, EL DEL CAMISON CAGADO.
Edición de DANIEL LEBRATO, Maestro Oculista.
Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le
podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuesa merced le tiene tal,
que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere de entretenimiento,
léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si
le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente.
De mi celda, etcétera.
No se espantarán de que el culo sea tan desgraciado los que supieren
que todas las cosas aventajadas en nobleza y virtud, corren esta fortuna
de ser despreciadas de ella, y él en particular por tener más
imperio y veneración que los demás miembros del cuerpo; mirado
bien es el más perfecto y bien colocado dél, y más
favorecido de la naturaleza, pues su forma es circular, como la esfera,
y dividido en un diámetro o zodíaco como ella. Su sitio es
en medio como el del sol; su tacto es blando: tiene un solo ojo, por lo
cual algunos le han querido llamar tuerto, y si bien miramos, por esto debe
ser alabado, pues se parece a los cíclopes, que tenían un
solo ojo y descendían de los dioses del ver. El no tener más
de un ojo es falta de amor poderoso, fuera de que el ojo del culo por su
mucha gravedad y autoridad no consiente niña; y bien mirado es más
de ver que los ojos de la cara, que aunque no es tan claro tiene más
hechura. Si no, miren los de la cara, sin una labor, tan llanos que no tienen
primor alguno, como el ojo del culo, de pliegues lleno y de molduras, repulgo
y dobladillos, y con una ceja que puede ser cola de algún matalote,
o barba de letrado o médico. Y así, como cosa tan necesaria,
preciosa y hermosa, lo traemos tan guardado y en lo más seguro del
cuerpo, pringado entre dos murallas de nalgas, amortajado en una camisa,
envuelto en unos dominguillos, envainado en unos gregüescos, abahado
en una capa, y por eso se dijo: "Bésame donde no me da el sol".
Y no los de la cara, que no hay paja que no los haga caballeriza, ni polvo
que no los enturbie, ni relámpago que no los ciegue, ni palo que
no los tape, ni caída que no los atormente, ni mal ni tristeza que
no los enternezca. Lléguense al reverendo ojo del culo, que se deja
tratar y manosear tan familiarmente de toda basura y elemento ni más
ni menos; demás de que hablaremos que es más necesario el
ojo del culo solo que los de la cara; por cuanto uno sin ojos en ella
puede vivir, pero sin ojo del culo ni pasar ni vivir.
Lo otro sábese que ha habido muchos filósofos y anacoretas
que, para vivir en castidad, se sacaban los ojos de la cara, porque comúnmente
ellos y los buenos cristianos los llaman ventanas del alma, por donde ella
bebe el veneno de los vicios. Por ellos hay enamorados, incestos, estupros,
muertes, adulterios, iras y robos. Pero ¿cuándo por el pacífico
y virtuoso ojo del culo hubo escándalo en el mundo, inquietud ni
guerra? ¿Cuándo, por él, ningún cristiano no
aprendió oraciones, anduvo con sinfonía, se arrimó a
báculo ni siguió a otro, como se ve cada día por falta
de los de la cara, que expuestos a toda ventisca e inclemencia, de leer,
de fornicar, de una purga, de una sangría, le dejan a un cristiano
a buenas noches? Pruébenle al ojo del culo que ha muerto muchachos,
caballos, perros, etc.; que ha marchitado hierbas y flores, como lo hacen
los de la cara, mirando lo ponzoñosos que son: por lo que dicen que
hay mal de ojo. ¿Cuándo se habrá visto que por ser
testigo de vista hayan ahorcado a nadie por él, como por los de la
cara, que con decir que lo vieron forman sus calumnias los escribanos? Fuera
de que el ojo del culo es uno y tan absoluto su poder, que puede más
que los de la cara juntos. ¿Cuándo se ha visto que en las
irregularidades se metan con el ojo del culo?
Lo otro, su vecindad, es sin comparación mejor, pues anda siempre,
en hombres y mujeres, vecino de los miembros genitales; y así se
prueba que es bueno, según aquel refrán: Dime con quien andas,
te diré quien eres. El se acredita mejor con la vecindad y compañía
que tiene que no los ojos de la cara, que éstos son vecinos de los
piojos y caspa de la cabeza y de la cera de los oídos, cosa que dice
claro la ventaja que les hace el serenísimo ojo, del culo. Y si queremos
subtilizar más esta consideración, veremos que en los ojos
de la cara suele haber por mil leves accidentes, telillas, cataratas, nubes
y otros muchos males; mas en el del culo nunca hubo nubes, que siempre está raso
y sereno; que, cuando mucho, suele atronar, y eso es cosa de risa y pasatiempo.
Pues decir que no es miembro que da gusto a las gentes, pregúnteselo
a uno que con gana desbucha, que él dirá lo que el común
proverbio, que, para encarecer, que quería a uno sobremanera, dijo: "Más
te quiero que a una buena gana de cagar". Y el otro portugués,
que adelantó más esta materia, dijo: "Que no había
en el mundo gusto como el cagar si tuviera besos." Pues ¿qué diremos
si probamos este punto con texto del filósofo que dijo:
No hay contento en esta vida
que se pueda comparar
al contento que es cagar.
Otro dijo lo descansado que quedaba el cuerpo después de haber cagado:
No hay gusto más descansado
que después de haber cagado.
Los nombres que tiene juzgarán que no tiene misterio. ¡Bueno
es eso! Dícese trasero, porque lleva como sirvientes todos los miembros
del cuerpo delante de sí, y tiene sobre ellos particular señorío.
Culo, voz tan bien compuesta que lleva tras sí la boca del que le
nombra. Y ha habido quien le ha pueto nombre gravísimo y latino llamándole
antífonas y nalgas, por ser dos; otros, más propiamente, le
llaman asentaderas; algunos, trancaílo, y no he podido ajustar por
muchos libros que he revuelto para sacar la etimología; lo más
que he hallado es que se debe decir tancahigo, por lo arrugado y pasado
que siempre está.
Con más facilidad topé por qué se decía al lindo
ojo del culo "manojo de llaves": por lo redondo del cabo y muchas
molduras que hacen aquel mismo repulgo, y viene bien con los que llaman
cofre al culo, que es darle cerradura.; y en los animales vemos que la Naturaleza
les cubre el culo con la cola o rabo, para que como parte más necesaria
y secreta, estuviera acompañado tapado y abrigado, y con mosqueador
para de verano, y en las aves lo mismo. Si miramos su ocupación,
es hacer lo que ninguno nunca hizo ni pudo: pues en este mundo todos hemos
menester a otros para ser proveídos: el alguacil al corregidor, el
corregidor al oidor, el oidor al presidente, el presidente al rey. Pero
el culo se provee a sí mismo y aún en el presidente, servidor
por otro nombre (que así llaman al bacín), cosa equívoca
a los derretidos de las damas.
El culo no tiene cosa común, ni aunque me pruebes que hace cámaras,
a imitación de otros muchos, pues lo que él hace son mojones,
que son fin de términos, para dar a entender que en llegando al culo
no has de pasar adelante.
Háceme fuerza que en las almonedas dicen: "¿Hay quien
puje?"; que ni sé si convidan a cagar (propiamente entonces
pujar) o si a comprar; con que es cierto que tiene grandes preeminencias,
cuando se valen de sus voces para otras cosas. Hasta los excrementos o mierda
(pasa adelante, porque no te empalagues con tan dulce plato) son de provecho,
pues según defienden los doctores galenistas y boticarios droguistas,
son buenos para desligar Cárdeno y Alberto los del lagarto para los
ojos; los de bestias, que llaman estiércol, es con lo que se fertilizan
los campos, y a quien debemos los frutos; la del gato de Algalia, no hay
que probar ni examinar cuánto es su valor y estimación; la
mierda del buey, o boñiga, para inmensos remedios es provechosa.
Esto probado y asentado, ¿habrá curioso alguno que diga que
los ojos de la cara tienen alguna virtud? Luego el ojo del culo, él
por sí solo, es mejor y de más provecho que los ojos de la
cara.
Lo que dicen del culo (los que tienen ojeriza con él) es que pee
y caga, cosa que no hacen los ojos de la cara; y no advierten lo cuitados
que más y peor cagan los ojos de la cara y peen que no el del culo,
pues en ellos no hay sueño que no lo caguen en cantidad de legañas,
ni pesadilla o susto que no meen en abundancia de lágrimas, y esto
sin ser de provecho, como lo que echa el culo, como ya queda probado.
Lo del pedo es verdad, que no lo sueltan los ojos; pero se ha de advertir
que el pedo antes hace al trasero digno de laudatoria que indigno de
ella. Y, para prueba desta verdad, digo que de suyo es cosa alegre, pues
donde quiera que se suelta anda la risa y la chacota, y se hunde la casa,
poniendo los inocentes sus manos en figura de arrancarse las narices, y
mirándose
unos a otros, como matachines. Es tan importante su expulsión para
la salud, que en soltarle está el tenerla. Y así, mandan los
doctores que no les detengan, y por esto Claudio César, emperador
romano, promulgó un edicto mandando a todos, pena de la vida, que
(aunque estuviesen comiendo con él) no detuviesen el pedo, conociendo
lo importante que era para la salud. Otros dijeron que lo había hecho
por particular respeto que se debe al señor ojo del culo.
Pues decir que no es bullicioso un pedo, ¡bueno es eso! ¿Hay
cosa de más gusto que ver en un concurso grande, si se suelta uno,
el rumor que mete y qué agudos acuden todos a taparse las narices,
como está dicho, y otros que más lo huelen, haciendo la disimulada
toman tabaco?
Y es probable que llega a tanto el valor de un pedo, que es prueba de
amor; pues hasta que dos se han peído en la cama, no tengo por acertado
el amancebamiento; tambien declara amistad, pues los señores no cagan
ni se peen, sino delante de los de casa y amigos. Y un portugués
preguntado cuál era la parte principal del cuerpo dijo que el culo,
que se asentaba primero que nadie y aunque fuese delante del rey.
Los nombres del pedo son varios: cuál le llama "soltó un
preso", haciendo al culo alcaide; otros dicen: "fuésele
una pluma", como si el culo estuviera pelando perdices; otros dicen: "tómate
ese tostón", como si el culo fuera garbanzal. Otros dicen algo
crítico: "cuesco", derivado de la enigma; y otros han dicho: "Entre
peña y peña el alba, río que suena". De aquí se
levantó aquel refrán que dice: "Entre dos peñas
feroces, un fraile daba voces". Y finalmente, dijo el otro: "El
señor don Argamasilla cuando sale chilla".
Baste ya de probanzas de la nobleza del señor don Pedo y pase por
ahora plaza de don caballero que porque no digan me revuelco demasiado
no le acoto con otros muchos lugares y autoridades.
Dejo de tratar de los pedos degollados, si bien con esto conocerán
de su hidalguía y caballería y grandeza que tiene el culo
en este caso. Pues su fortaleza ¿quién la encarecerá?,
si es tanta que el sólo limpiarse con un paño delgado se deja
de modo por las dos partes, que es más difícil de tomar que
la inclusa.
Y, volviendo a los demás sentidos, digo que lo que se queda en el
pañuelo de la boca es gargajo, y lo de las narices moco, y lo de
los ojos legañas, y lo de los oídos cera; pero lo queda del
culo en la camisa es palomino, nombre de ave muy regalada. Fuera de que
los ojos no tienen cosa señalada con que limpiarse; que a veces piden
el pañuelo prestado a las narices y a la boca, y otras se limpian
con las manos, y al mismo tenor los otros sentidos. Mas volviendo al culo, ¡qué de
firmas de grandes señores ha iluminado! ¡Qué papeles
de los más íntimos amigos no ha visto! ¡Qué de
libros de los hombres más doctos ha gastado! ¡Qué de
billetes de damas ha firmado! ¡Qué de procesos importantes
ha manchado! y, ¡qué de camisas de Cambray y Holanda ha teñido!
Y al fin le han servido de limpiadera las mejores y más hermosas
manos del mundo, según aquel:
La mano de marfil es muy forzoso que al culo de su dueña haya llegado.
Y lo merece todo, porque también, sin ser abeja, hace cera o cerote
(que así dicen de los medrosos).
Hasta las melecinas deben su ganancia al ojo, que aunque no ve, algunos
dijeron que veía Fulano la luz por el ojo del culo de Zutano. Y en
verdad que no es vista que invidiar
De si tiene alguna gracia o no los culos sería largo de contar, baste
decir que culos que se conocen, en la calle se saludan. Marcial dice que
son saludadores compressis narebus Joven salutat, que en español
quiere decir: represando las nalgas saluda a Júpiter, tratando de
uno que se peió y por eso algunos le dan tanta antigüedad que
dicen: ¿Qué tiene que ver el culo con el pulso? Como si dijeran
de una cosa que no da cuidado ninguno y muy con verdad comparándola
a otra que de cada accidente se desconcierta.
Y si nos dilatamos en esta materia será proceder infinito, sólo
digo que en cuanto he hablado y ponderado del culo aunque me queda el rabo
por desollar, que sus gracias son muchas y muy dignas de ponderación,
como no son menores sus desgracias siguientes:
DESGRACIAS DEL OJO DEL CULO
PRIMERA DESGRACIA
Enseña un ayo mugriento la lición a un descuidado niño.
Encomiéndasela a la memoria y como potencia vil pásasele y
jugando, olvida y en pena de lo que pecó la memoria abre el culo
a azotes.
SEGUNDA
Va un estudiante un madrugón a una viña, vendimia a la mitad
de ella, lleva un lagar en el estómago, topa con una fuente, y porque
se lo pide el gusto bebe hasta hartarse: pícase la sed y deshácese
en cámaras y págalo el ojo del culo.
TERCERA
El otro mesurado o engullidor miserable, por comer de balde llenó tanto
el estómago que se ahitó movido del apetito y págalo
el culo a puro jeringazos.
CUARTA
Tiene un mal curado enfermo modorra y porque el humor se le ha apoderado
de los sentidos y los descuidos que tuvo el poco prevenido médico,
lo paga el culo a puro sanguijuelas que lo sajan vivo.
QUINTA
Sábese, según doctrina de muchos filósofos, que el
regüeldo es pedo malogrado y que hay algunos tan desdichados que no
se les permite llegar al culo, así lo enseña Angulo que no
ha acabado de salir por la boca cuando le dicen todos: "¡Vaya
a una pocilga!", y cuando sale por el ojo del culo todo es aplaudido
y cuando más le dicen cuerno, como otro tenía costumbre de
decir cuando uno se peía "¡cuerno! por ahí comas
carne y por la boca mierda, y papa te vea la madre que te parió porque
te vea más medrado; en las sopas te lo halles como garbanzo, con
esa música te entierren, sabañones y mal de gamones, coz de
mula gallega, por donde salió el pedo meta el diablo el dedo, la
víbora el pico, el puerco el hocico, el toro el cuerno, el león
la mano, el cimborrio de El Escorial y la punta de mi caracol te metan amén".
SEXTA
Da el otro extranjero en caballerear, bizarrear y servir a damas y traer
mucha bambolla y fausto, falta a los negocios y pierde el crédito
y lo que pecaron los miembros genitales lo paga el inocente culo. Pues al
punto dicen: "Fulano ya dio de culo".
SEPTIMA
Va el otro narciso, pisaverde a pie por la calle en tiempo de todos y
por más cuidado que pone en las chinas o piedras que están
descubiertas para asegurar los pies y andar de guija en guija, resbálase
el pie y hace pedazos el pobre culo y de más a más se hace
una plasta de todo que le coge de pies a cabeza.
OCTAVA
Da el otro pobre a la medianoche en tiempo de invierno una correncia
o evacuación de tripas y porque con la priesa que tiene no se acuerda
bien hacia donde quedó el brasero o barreño de la lumbre tropieza
en él y hace pedazos las piernas y el culo, cobrando con esta desgracia
enfremedad para muchos días.
NONA
Tan desgraciado es el culo que hasta los animales les muerde el lobo
por él y en las monas se ve que porque quieren descansar y sentarse
a menudo se llenan el culo de callos y por eso han dado en decir: "Fulano
tiene más callos que culo de mona".
DECIMA
Viene el otro picarón a sentir el calor del verano y porque yéndose
a rascar la comezón de una ladilla frisona le estorbó el matarla
una horrenda población de pendejos que topa hacia el culo, determina
de matarlas con unas tijeras y teniendo las manos torpes y no ver lo que
hace ni poder sufrir más el ser puerco abre a tijeretazos el pobre
culo.
UNDECIMA
Viene la otra pobre casada o doncella a descubrir más de lo que fuera
menester su natural inclinación de ser puta, tiene celo de ello el
galán y causa cuidado al marido y por dar a entender que conocen
la fragilidad y imperfección del sujeto, dicen: "de res que
se mea el rabo, no hay que fiar".
DUODECIMA
Dale al otro una apretura en la calle o cógele en la comedia, sale
con priesa a buscar dónde desbuchar, y porque no llegó tan
presto a las necesarias o le embarazó algún nudo ciego, emplástase
o embadúrnase de mierda el pobre culo.
DECIMOTERCERA
Viene el otro estudiante o platicante de medicina y al ir a ordenar un
medicamento a la cocina topa a la criada que se había hecho del ojo,
y ella por darle gusto y apagar el fomes de la concupiscencia y titilaciones
venéreas, empieza sus cernidillos y bamboleos, diviértese
con el gusto y acribilla a golpes el pobre culo de escalón en escalón.
DECIMOCUARTA
Vienen las Carnestolendas, alégranse las gentes en diferentes festines
y por no más de antojo de muchachos o pasatiempo de hombres ociosos
pagan los culos de los perros atándoles a la cola mazas diferentes.
DECIMOQUINTA
Vese el otro pobre condenado toreador de a pie embestido del toro, vuélvese
para huir, túrbase o no salen los pies con presteza y por no salir
ellos presto degárrale el toro el pobre culo.
DECIMOSEXTA
Va una vieja a echar una ayuda a un enfermo, ve poco, no la ha templado
bien, encájasela dos dedos del culo, y dale entre las nalgas con
ella, escáldale el culo que paga el pobre el descuido de la vieja
borracha.
ULTIMA DESGRACIA
Finalmente, tan desgraciado es el culo que siendo así que todos los
miembros del cuerpo se han holgado y huelgan muchas veces, los ojos de la
cara gozando de lo hermoso, las narices de los buenos olores, la boca de
lo bien sazonado y besando lo que ama, la lengua retozando entre los dientes,
deleitándose con el reir, conversar y con ser pródiga y una
vez que quiso holgar el pobre culo le quemaron.
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