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Género devaluado
Leña
al fuego
Europa se ríe otra vez del profeta del Islam con una nueva caricatura
de Mahoma.
La
nueva caricatura es conceptualmente igual de mediocre que las anteriores
pero introduce la variante de estar mucho peor dibujada. Esta vez Mahoma
no es representado con una bomba en la cabeza sino con cuerpo de perro:
la ofensa está clara, el chiste no. Y es que el nivel sigue decayendo
porque los editores evidentemente no encuentran dibujantes profesionales
que estén dispuestos a cumplir una misión tan mezquina,
cuya única recompensa es un minuto de fama y una sentencia de
muerte. Pretextando libertad de prensa los diarios europeos hacen su
parte en esta batalla de El Bien contra El Mal inventada por la familia
Bush para dominar el mercado del petróleo, el gas y la heroína.
Los editores de pronto se han vuelto re-modernos, boludo y
han empezado a hablar del “derecho a blasfemar” o de la
necesidad de “romper tabúes”. Como siempre, el soberbio
Occidente contándole al resto de los mortales las VERDADES ABSOLUTAS.
Ni un sueco ni un danés tienen derecho a decidir cuándo
llegó el momento de romper el “tabú” de no
mostrar al profeta de una religión que no les pertenece, no profesan
y no conocen excepto por lo que leyeron en las gacetillas de la CIA.
Además, quién dijo que no representar a un profeta es
un tabú: es una decisión tan respetable como la de la
Iglesia Católica de, al revés, imprimir estampitas. Cada
religión tiene derecho a diseñar su culto como le dé
la gana mientras ese diseño no afecte a nadie. Y personalmente
no creo que a alguien le pueda afectar no ver a Mahoma. Pero más
allá de cualquier argumento, toda persona con dos dedos de frente
sabe que éste no es el momento histórico para reírse
de quienes están padeciendo el imperialismo occidental de la
manera más salvaje desde la época de las Cruzadas. En
general, burlarse de las víctimas no es gracioso ni valiente
y contradice el espíritu del género de la caricatura que
siempre apuntó al victimario.

Sicko
Sería
muy fácil y previsible resaltar lo cada vez peores que vienen las
producciones de Hollywood o lo podridos que estamos de los yankis y su
pedorro presidente y sus votantes y la mar en coche. Pero, a veces, hay
que sacarse el sombrero, porque si hay algo sobre lo que no hay dudas,
es que no hay críticos más impiadosos con los yankis y el
“american way of life”, que los yankis mismos. “Sicko”,
la nueva peli de Michael Moore, es una excelente prueba de esta afirmación.
Muchos ya se cansaron, o directamente nunca aguantaron a Michael Moore,
ni su andar cansino, su gorra, su abdomen y su molesta insistencia interrogadora
con la cámara encendida. Menos que menos, su constante presencia
en pantalla y su deliberada habilidad para asestar certeros golpes bajos
en el espectador. “Sicko” es una brutal y descarnada patada
en las bolas, de ésas que te dejan sin aliento. Lo que en la televisión
argenta se usa para reportear a infradotados, tocarle el trasero a un
político o montar “guardias periodísticas” a
supuestos artistas, Moore lo pone al servicio de desnudar a uno de los
holdings empresariales más pesutis del mundo, los que manejan la
salud en USA. Moore hunde el cuchillo, la cámara, y duele. El relato
de las penurias y las historias reales de gente que quedó en la
lona, mal, en el país más poderoso del mundo es algo más
que un documental. La última media hora, cuando Moore traslada
a ciudadanos americanos sin cobertura social a que se atiendan, gratis,
en Cuba, es una experiencia vívida y emocionante como pocas veces
se ha visto últimamente en cine. Un sudor frío nos recorre
la espalda al comprobar en qué se han convertido los que tienen
la sartén por el mango en el mundo. Quienes pragmáticamente
se justifican de la misma manera en que cerraba el escritor norteamericano
Jim Thompson su terrible novela “1280 almas”; el sheriff de
un pequeño pueblo se mandaba una serie de horribles asesinatos
para mantener su posición y privilegios y se reconocía diciendo:
“Al fin y al cabo, solamente soy otro asqueroso y podrido ser humano”.
Recomendada.
La mirada mezcla de depresión y hastío
de Alberto Rodríguez Saa en los carteles de su campaña.
El candidato necesitaría tomarse una tortilla de Prozac antes de
las sesiones fotográficas. Aunque no tan grande como la que se
tomó Lavagna que fue retratado justo cuando veía pasar a
Lucy in The Sky with Diamonds.
Las convicciones de Elisa Carrió. Tras intentar
una alianza con el conservador López Murphy, se presenta a elecciones
con un socialista como vice. Y eso no es nada: el pasado 20 de agosto
lloró tanto el aniversario del asesinato de Trotsky que tuvo que
interrumpir por un día entero la lectura de “Mein Kampf”
¡Señora, ponga orden en su cabeza!
El tono lastimero a lo Evita que adoptó la voz
de Cristina Fernández en sus discursos. Últimamente, cuando
la senadora habla parece que en cualquier momento va a abrir los brazos
para entonar: “No llores por mí Argentina”. Ojo con
los nuevos votantes que tanto retro les huele demasiado a naftalina.

Mi joven corazón
idiota
Todos los años el Goethe-Institut de
Buenos Aires organiza un ciclo de Teatro Semimontado que merece la pena
tener en cuenta. Se trata de obras contemporáneas de jóvenes
dramaturgos alemanes dirigidas por jóvenes directores de teatro
argentinos. En la última convocatoria tuve oportunidad de ver la
obra de Anja Hilling, una dramaturga de 32 años invitada a numerosos
festivales y acreedora de importantes premios a la nueva dramaturgia alemana.
“Mi joven corazón idiota” me parece un ejemplo de cómo
desarrollar seis monólogos personales con distinto pulso a través
de una mínima anécdota. Cómo unir y desunir sin la
menor fractura los actos cotidianos del pequeño rompecabezas que
en un edificio moderno de bajo pelaje desarrollan sus solitarios y ambivalentes
habitantes. Un juego de proximidades sin vínculo, de fobias y soledades
varias manejadas con ironía, humor y absoluta cotidianeidad desde
una gran economía de lenguaje y lúcida precisión
a veces incluso metafórica. Cada soliloquio desenvuelve su entramado
en acto y sin independizarse del resto de los personajes. Los mínimos
diálogos aportan frescura e informalidad a estas escenas que se
suceden con encantadora levedad, dinamismo y a la vez sin apuro. Interesante
la puesta en escena de Gonzalo Martínez que permitió que
todo se moviera con soltura y desenfado apoyando este inteligente y desdramatizado
texto absolutamente contemporáneo traducido por Luís Carlos
Sotelo y muy bien interpretado por seis jóvenes actores y un pianista.
Muy agradable la iluminación y el uso del espacio escénico.

Mientras que mierda
tiene un origen claro, viene del latín merda (excremento),
caca es una palabra bastante misteriosa. Aparece en la
única frase gala citada literalmente en textos romanos. Según
Servio, un galo gritó “Cecos ac Cesar!” al ver a Julio
César apresado por sus enemigos. El cronista, en un ataque de positivismo,
tradujo la frase como “¡Suelta a César!” pero
hoy se cree que, en realidad, el galo estaba mandando al futuro emperador
romano a la mierda. El origen de caca, que aparece en muchas lenguas (cacc,
irlandés; cach, galés; kac’h, kaoc’h, bretón;
caugh, córnico; cacare, kákke, griego), podría ser
tan sencillo y ancestral como la onomatopeya. Así que es probable
que la palabra esté con nosotros desde los tiempos más remotos.
Por otro lado, mierda es una palabra solitaria que no formó una
familia en el castellano. La caca, sin embargo, sí supo rodearse
de parientes: cagar, cagada, cagón, cagador, cagadera, etc.

Will.i.am "I got
it from my mama" Al mejor estilo Pimpinela el hombre dice
"Nena ¿de dónde sacaste ese cuerpo?" y la jovencita
le responde "Lo saqué de mi mamá" Mientras tanto
se ve a un hombre que pasa la tarde en una playa con millones de mujeres
en bikinis (mujeres con aspecto latino, porque obviamente para los yanquis
todas nosotras somos una manga de trolas) ¿Cómo voy a hacer
mi trabajo si hacen videos tan pero tan malos? Por este número,
me declaro en huelga, no voy a ponerle puntuación ni a criticarlo
porque estoy extremadamente ofendida con esto. Yo llegué a pensar
que los videos podían ser una forma de arte visual, pero me equivoqué...
Y si no me creen vayan a youtube
y miren el video.


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