 |

|
 |
año IV |
| Agosto de 2008 |
| Buenos Aires |
Defensa propia
Para que te vayas familiarizando con la
próxima institución que te va a cagar directa o indirectamente,
te presentamos la ILEA
Después de los estragos causados por militares
tomando decisiones durante los ’70 y del reguero de sangre que
los graduados de la Escuela de las Américas dejaron en Latinoamérica
(Galtieri, entre otros, representa a Argentina en el siniestro anuario),
la mayoría de los países decidieron que a los nuevos villanos
establecidos como tales en esta historia, narcotraficantes y terroristas,
se los combata con la policía. La Escuela de las Américas
está fuera de competencia aunque tenga nuevo nombre (Western Hemisphere
Institute for Security Cooperation, WHINSEC) y 8 horas curriculares obligatorias
(¡guarda, qué civilizados!) de “derechos humanos”.
Después de que se hicieran públicos sus manuales de tortura,
en el sitio oficial de la WHINSEC se aclara que ahora los estudiantes
reciben lecciones de cómo respetar la ley y los derechos humanos,
y de cómo el militar tiene que “rescatarse” en una
sociedad democrática, con lo que queda claro que antes no lo hacían.
Acosada por diversas instituciones de defensa de los derechos humanos,
la próxima misión de la WHINSEC por muchos años
será básicamente disimular y desmentir. Va a estar muy
ocupada. La nueva criatura, el nuevo nido de víboras se llama
International Law Enforcement Academy (ILEA) y es una escuela de policías
con sede en Costa Rica que tiene exactamente los mismos instructores,
los mismos cursos y el mismo objetivo que su antecesora: cagar a Latinoamérica.
Estarás pensando que debe ser una creación de George W.
Bush. Pues no: la creó Bill Clinton en el ’97 para que no
olvides que, en lo que a nosotros respecta, la única diferencia
entre republicanos y demócratas es que estos últimos mienten
mejor.

Las
muñecas Myscene. ¡Pero, ¿qué le están
vendiendo a las niñas, un cuarteto de putas?! OFERTA: Comprando
las cuatro trolas te llevás gratis el cabaret con sus mesitas,
sillitas, el caño para bailar, tragos con burundanga y un cliente
articulado que se masturba en un rincón.
¡Y no olvides lavarte con jabón Espadol después de
jugar!
Kate Nash, Jael Naim
y toda la troupe de “mujeres sensibles” que
está produciendo la industria discográfica. No
hacen más que cancioncitas de amor como las de Cristina
Aguilera pero desde el punto de vista de una mujer fea.
Boring!
La gira de Obama
por Europa. ¿Las multitudes no se cansan
de hacer el ridículo?, ¿a cuántos
fiascos más necesitan aplaudir para aprender
a desconfiar? Todo bien con las personas individualmente
pero cuando se juntan conformando “una multitud” dan
lástima.
Fast Food Nation
Don
es un ejecutivo de una cadena de hamburgueserías baratas de EE.UU.
en ascenso. Su última “creación” es el menú “The
Big One”, un éxito creciente cuyas ganancias se basan en
el bajo costo de los patys del sanguche. ¿Sólo en eso?
Aún arrullado por las alabanzas a su trabajo, Don percibe las
primeras señales de alarma: algunas personas denuncian intoxicación
después de consumir el dichoso menú “The Big One”.
Espantado e incrédulo ante los lapidarios diagnósticos,
decide viajar de incógnito a la frontera con Méjico, donde
están las plantas faenadoras e investigar en persona que es lo
que pasa. Allí descubrirá que, cuando todos nos preguntamos
al pasar frente a un Mc Donalds “¿De que mierda estarán
hechas las hamburguesas?”, en realidad no nos damos cuenta que
la respuesta está escondida en la pregunta. Una peli que te da
ganas de vomitar, literalmente, dentro de tu cajita feliz. La dirigió el
ultracapo Richard Linklater, un director de esos que ya no quedan, del
que te recomendamos otros golazos que podés encontrar en cualquier
videoclub decente: “Rebeldes y confundidos”, “Suburbia”, “Despertando
a la vida”, “Una mirada en la oscuridad” (estas dos últimas
son alucinantes de verdad) o las más conocidas “Escuela
del rock” y “Antes del amanecer”. Linklater es cualquier
cosa menos estúpido o intrascendente, sus pelis son de visión
obligatoria. En “Fast Food Nation” laburan bocha de grossos
que normalmente cobran mucha guita por poner la cara, pero que en este
caso lo deben haber hecho de onda porque es una peli pequeña,
independiente y, obviamente, antisistema. Veamos: Greg Kinnear, Patricia
Arquette, Paul Dano, Luis Guzmán, Ethan Hawke, Ashley Johnson,
Kris Kristofferson, ¡Avril Lavigne!, Esai Morales, Catalina Sandino
Moreno y, sin acreditar, ¡¡¡Bruce Willis!!! que encima
tiene la mejor línea de diálogo de la peli. Es uno de los
dueños de la empresa que en cierto momento, antes de devorar su
hamburguesa, mira a los ojos fijamente a Don y dispara: “¿Quien
en algún momento de su vida no tuvo que comer un poco de mierda,
eh?”
Twain
Ni
en pedo hubiera vuelto a leer otro libro de Mark . Me alcanzaba con los
de Tom Sawyer y Huckleberry Finn de la colección Robin Hood, que
gentilmente me había cedido mi viejo cuando asomé a la
preadolescencia. Pensaba que ya era suficiente, que no era necesario
meter más información en mi disco rígido sobre este
autor y su obra. Pero vino un “día del padre” y alguien
me regaló el primer tomo de los “Cuentos completos”.
Y luego de mirarlo durante varios días, ahí quieto en la
mesa, y mientras no conseguía otra cosa, lo agarré con
cierto desdén. Y ¡sorpresa! Fue una maravilla. Pensé que
su lectura me transportaría a mi infancia. Pero nada que ver.
Me llevó a mi adultez (se ve que pasó bastante agua por
debajo del puente). Precisamente a un momento difícil de ubicar
en el tiempo: cuando descubrí a Creedence Clearwater Revival.
Sí, el libro de Twain y los discos de Creedence se unieron místicamente
en mi cabeza. Y, para ser más preciso, los cuentos me recordaron
una y otra vez la canción “Cotton fields” (campos
de algodón). Esos nombres encantadores (“Lousiana”, “Texarkana”),
las descripciones de esos lugares, las cosechas de algodón, los
recolectores negros, la vida pueblerina y rutera de la que habla Twain,
el omnipresente Missisipi, me recordaron el inicio del tema “When
I was a little bitty baby my mama would rock me in the cradle, in them
old cotton fields back home”. Los personajes auténticamente
yanquis, las historias mínimas, las armónicas que escupen
blues, me llevaron a la mejor frase del tema, por lo tonta, por lo simple,
por la profundidad que esconde: “when them cotton bolls get rotten,
you can't pick very much cotton, in them old cotton fields back home”.
Bueno, no aburro más. Si alguien quiere darse un paseo virtual
por ese Estados Unidos profundo, nada que ver con ese imperio bélico
y maldito al que uno ya se cansó de insultar, nada mejor que los
cuentos de Mark Fogerty. Twain, perdón.

Belanova "1,
2, 3, Go!" No puedo creer que vaya a decir esto
pero, la verdad, me gustó el video. No es la gran
cosa y podrían haberle sacado los antifaces negros
a las porristas porque trae demasiadas reminiscencias de
un video de Robbie Williams. Pero más allá de
eso, está lindo. Un 8.
Alanis Morissette "Underneath" No
sé por qué razón este video no me gusta, no es malo,
pero la verdad no me llama la atención. Una activista que lucha
por salvar la tierra entregando folletos en la calle, que la gente rechaza.
Pero a la vez, está su otro yo, dentro de su corazón que
no deja que el hombre que ama entre a su vida. ¿¿…??
La verdad, no entiendo la idea y no me interesa averiguarla. Un 6.
The Ting Tings "Shut
up and let me go" Un video al estilo Michel Gondry. Es
aburrido y marea, y ellos no se mataron ni un poco por tratar de hacer
las poses karatecas un poco más creíbles. Un 5.
Cabas "Bonita" Cocina
Bonita con Cabas, de Lunes a Viernes a las 22:00 horas por el canal
Gourmet. ¡Echen al director de este video por favor! Un 3.

“La oscuridad
es música”
Anoche al ver esta obra tuve la impresión
de que intenta llegar a algo que no alcanza. En ningún momento
me resultó creíble. Pienso que el primero que no se lo
cree es el propio Fernando Peña. Supongo que intenta contar su
historia en clave grotesca. Pero como grotesco resulta infantil. Como
irreverente no va más allá de diez o quince puteadas. Como
revulsivo no descubre nada y como esperpento tampoco se consuma. Los
tres personajes que encarna Fernando Peña con cambios de voz y
de peluca resultan tópicos, exagerados. Sin sutileza ni flexibilidad.
Sin ironía. Por momentos resulta escolar. El escándalo
que pretende no produce irritación ni ampollas emocionales o físicas.
Nada nuevo en algo que se presenta como “un thriller psicológico…que
se desarrolla en un clima sórdido y aterrador”. ¡Guau..!, ¿no
será mucho? También va de homenaje a Gershwin y Woody Allen.
Por suerte para el autor ninguno de ellos puede verlo. En una palabra,
un espectáculo prescindible que no produce nada, ni deja nada.
Solo algunas risas de un público mayoritariamente joven que celebró esencialmente
las palabras subidas de tono. Y debo decir que incluso algunos en la
primera fila aplaudieron de pie. Habría que hacer otro thriller
psicológico para analizar el cerebro de los aplaudidores. “La
oscuridad es música” me recordó demasiado a las actuaciones
en TV de Antonio Gasalla pero sin su talento y originalidad. Muy bien
el actor invitado Javier de Nevares.
Curso intensivo de chino
a través de nuestras frases populares
Lección 4
El clásico
de Olmedo “¡Éramos tan pobres!” se
puede traducir como  
Vocabulario quiere
decir nosotros. quiere
decir, entre otras cosas, inmenso. pobre,
pobreza. es,
en este caso, una partícula que forma una estructura fija con .
Gramática es
la estructura para expresar nuestros “tan”, “demasiado”.
Cuando algo tiene una cualidad exagerada, ponemos la misma entre el tài
y el le. Una de las formas de expresar el pasado es poniendo el tiempo
en el que transcurrió la acción al principio de la frase:
ayer, el año pasado, la semana pasada, en aquella época,
etc. Otra forma es poniendo las partículas ó detrás
del verbo. Pero nosotros pusimos la frase en presente porque, recordando
el sketch cómico que le dio origen, para el momento en que Olmedo
remataba el diálogo con la histórica frase, ya se sabía
que estaban hablando del pasado, el tiempo estaba sobreentendido, así que
el Olmedo chino lo habría dicho de esta manera. Así es
con este idioma: aclarar demasiado es redundante.
Para dudas sobre pronunciación, visitá nuestro sitio
de chino.

El
pelo no crece más fuerte después de cortarlo o afeitarlo.
De hecho, lo que vemos es sólo el fruto de lo que está sucediendo
bajo el cuero cabelludo, donde está la verdadera “cocina” del
asunto, el auténtico G8 capilar. Al afeitarlo quizá salga
un poco más oscuro y grueso pero la exposición al sol lo
aclarará y la erosión natural afinará las puntas
con el tiempo. La naturaleza del pelo no se puede modificar desde fuera.
Por eso mismo, tampoco es cierto que usar gorras y sombreros provoque
calvicie. Obvio, se puede mejorar el aspecto del fruto con buenos cuidados
como cuando uno le saca brillo a las manzanas pero si el manzano está podrido
es al pedo pasar una franela.

Sobre el origen de la palabra “che” hay
muchas teorías encontradas. La más firme dice que viene
del mapuche, donde significa “gente, persona”. En guaraní también
hay un che pero significa “yo” o “mi” (che aipotá =
yo quiero; che hembireko = mi esposa; y mezclado con el castellano, che
patrón = mi patrón). Hay dos teorías más:
que viene del italiano cioe, pronunciado choé, donde quiere decir “o
sea, es decir, por ejemplo”, o del valenciano xé, antiguamente
escrito y pronunciado che. Pero más allá de que los sonidos
sean similares, no hay ninguna relación sólida entre estas
palabras europeas y el che argentino tal como lo conocemos y lo usamos.
Trabajaron en esta edición: Locusta Edición
y redacción • Malena Aballay (Videoclips
y humor) • Matías Pérez Andrade (Cine)• María
del Amor González (Espectáculos) • Alejandro
Rodríguez Diez (Libros) • Aballay (Diseño) •
Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación.
|
 |
 |