| Su
apariencia
Es llamativa la cantidad de personas que se hicieron fans de Monroe antes
de haber visto sus películas, a través de una simple foto.
Su imagen, quintaesencia de su época, la de los "últimos
elegantes", es otro de los pilares de la leyenda. En este punto nadie
más que ella puede llevarse el mérito. Marlene
Dietrich y Greta Garbo tuvieron en sus comienzos dos
asesores de privilegio: Josef
von Sternberg y Mauritz Stiller, respectivamente. Sin
embargo, Norma Jeane construyó sola a Marilyn Monroe. Y
dejó claro que en el terreno de la estética, sabía
perfectamente lo que hacía. Contaba su amigo, el diseñador
Billy Travilla:
"Adoraba
su propia cara, estaba constantemente queriendo mejorarla y cambiarla.
Y por cierto, que todo lo que hacía en ese aspecto estaba bien.
Una vez me dijo: Puedo hacer lo que quiera con mi cara, lo mismo que
tomar una tabla sin nada e ir haciendo un cuadro en ella. La única
manera en que podía conseguir una carga erótica era mirándose
al espejo, y viendo cómo esa preciosa boca, que había pintado
con cinco tonos distintos de lápiz de labios, iba tomando las debidas
curvas, las sombras necesarias para que los labios parecieran más
gruesos porque, en realidad, los tenía muy finos". La "vida
narcisista" que también advirtió su psiquiatra, Ralph
Greenson, dio como fruto un ícono del diseño que resume
no sólo la década del '50 sino un concepto creado en el
siglo XX: el de estrella de cine.
Cuentan
que ella no quería ser rubia, que estaba conforme con su cabello
castaño pero a fines de los '40 tomó la decisión
y abrazó su nueva condición como si fuera una filosofía
de vida. Este pelo de muñeca que requería el ritual
del decolorado una vez por semana y que ningún peluquero recomienda,
puede haber sido importante en su fotogenia ya que los colores claros
devuelven la luz, mientras que los oscuros la aborben. Marilyn no sólo
se decoloraba el cabello sino también el vello del rostro. Algunos
apuntan que quizá esto creaba un sutil aura, un resplandor en el
contorno de su cara que la hacía verse tan especial.
Y
ella nos mataría si no mencionáramos su pecho al que tanto
respeto y cuidados le prodigaba. Sus hermosos senos fueron calificados
de milagro de la ingeniería porque parecía no afectarles
la ley de la gravedad.
Fotos: Sam
Shaw |