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Una
casa repleta de gente
Cuando
llegaron los investigadores policiales, el sargento Robert Byron y el
teniente Grover Armstrong, poco antes de las 05:30, en la casa de Fifth
Helena Nº 12305 se encontraban el ama de llaves, Eunice Murray;
el médico clínico de Marilyn, Hyman Engelberg;
Mickey Rudin, abogado de Monroe y de Frank Sinatra y,
además, cuñado del doctor Greenson; el yerno de la sra.
Murray, Norman Jeffries, a quien ella dijo haber llamado
para que arreglara el vidrio que el doctor Greenson había roto
al entrar en la habitación; y Pat Newcomb, agente
de publicidad y amiga de Marilyn. El dr. Greenson ya se había ido.
Retrospectivamente, el sargento Clemmons cree que todas estas personas
pueden haber estado allí cuando él llegó 50 minutos
antes, por la cantidad de autos estacionados en el jardín y porque
él, en realidad, no recorrió todas las habitaciones ni la
casa de huéspedes. Al parecer, estaba allí también
Arthur Jacobs, relaciones públicas y amigo de Marilyn, tal como
declaró la propia Pat Newcomb en los diarios del lunes siguiente
donde además dijo que ella se enteró de la muerte de su
amiga a través de su abogado Mickey Rudin a eso de las 04:00 es
decir, antes que la policía. Hay quien dijo que también
pasó por el transitado domicilio el actor Peter Lawford, amigo
de Marilyn y cuñado de Robert Kennedy.
Una presencia que sí está probada
desde 1982 cuando el fiscal del distrito ordenó una revisión
del caso, es la de una ambulancia de la compañía Schaefer.
Walter Schaefer, el dueño de la empresa, le dijo al biógrafo
Anthony Summers que su ambulancia llevó a Marilyn en estado de
agonía al hospital de Santa Mónica. "Murió en
el hospital. No murió en su casa", afirmó. James Hall,
quien siempre dijo ser el chofer de aquella ambulancia, asegura que cuando
él y su ayudante llegaron a la casa de la estrella, se encontraban
allí Pat Newcomb, Peter Lawford,
el dr. Greenson y un policía, el sargento Marvin
Iannone.
Y, por si éramos pocos, faltaba un Kennedy
Hubo
nueve testigos que aseguraron saber de la presencia de Robert Kennedy
en Los Angeles ese 4 de agosto y algunos afirman haberlo visto en la casa
de Monroe. El Fiscal General estaba terminando una relación amorosa
con ella.
Elizabeth
Pollard estaba jugando a las cartas con un grupo de amigas. A
última hora de la tarde, llamó a todas a la ventana para
que vieran quién acababa de bajar de un auto frente a la casa de
su célebre vecina. Todas reconocieron a Robert Kennedy. Lo acompañaban
dos hombres, uno de ellos con un maletín negro de médico.
Ward Word, vecino de Peter Lawford, dijo que estaba por
casualidad en la calle a última hora de la tarde y vio llegar a
Kennedy en un Mercedes.
Si bien Eunice Murray dijo, en un principio, que no vio
a Robert Kennedy en casa de Marilyn ese día (aunque en 1985 declaró
lo contrario en una entrevista), Norman Jeffries dijo
haberlo visto dos veces ese día. La primera fue a la tarde, cuando
llegó con Peter Lawford y les ordenaron irse a comprar. La segunda
fue entre las 21:30 y las 22:00 cuando entró junto con otros dos
hombres para él desconocidos. “Nos dijeron que nos fuéramos.
Quiero decir que dejaron muy claro que debíamos irnos. Pero esta
vez Eunice y yo no nos apartamos del barrio. Fuimos a la casa de un vecino.
Yo no tenía idea de qué estaba pasando. Era el fiscal general
de los Estados Unidos, quiero decir. Yo no sabía quiénes
eran los otros dos hombres que estaban con él. Supuse que eran
del gobierno.”
Deborah Gould, tercera mujer de Peter Lawford, dijo que
Robert Kennedy fue esa tarde a la casa de Marilyn a romper definitivamente
con ella porque temía que la Mafia pudiera “reunir información
que arruinara su carrera” y que el retraso en llamar a los médicos
y a la policía fue para sacar al Fiscal de la ciudad. Dijo, además,
que lo llevaron al aeropuerto en helicóptero.
El periodista Joe Hyams del Herald Tribune y el fotógrafo
William Woodfield que inciaron su propia investigación
en aquellos días, siguieron la pista del helicóptero que
los vecinos de Peter Lawford escucharon aterrizar en la playa esa noche
y encontraron en los registros de una compañía que se había
alquilado un helicóptero la noche de la muerte de Marilyn, después
de las 24:00, para recoger a un pasajero en la casa de Peter Lawford y
llevarlo al aeropuerto de Los Angeles. Inmediatamente, se contactaron
con Robert Kennedy por si quería hacer algún comentario
pero él, a través de un secretario, se limitó a decirles
que “les agradecería que no lo publicaran”. Cuando
Hyams terminó su artículo lo envió al diario. Uno
de sus editores lo felicitó por su trabajo pero le aclaró
que no iban a publicarlo porque implicaba al Presidente.
Frank Nelly, empleado de la 20th Century Fox, dijo que
Robert Kennedy llegó ese día en un helicóptero que
aterrizó cerca del Escenario 18, un espacio abierto que se usaba
como helipuerto para quienes llegaban a la zona del Beverly Hilton.
El jefe Parker le dijo entonces al alcalde Yorty que
habían visto a Robert Kennedy en el Beverly Hilton esa noche y
el jefe de detectives del Departamento de Policía de Los Angeles,
Thad Brown, también lo sabía. John
Dickey, delegado del fiscal del distrito, le dijo a los investigadores
que Kennedy estaba en Los Angeles esa noche. Finalmente, el policía
Lynn Franklin detuvo un Mercedes oscuro que circulaba
a alta velocidad por las calles de Beverly Hills poco antes de la medianoche
de ese día. Dentro del auto vio a Peter Lawford, al doctor Greenson
y a Robert Kennedy.
Finalmente, hay un informe del FBI
posterior a la muerte de Marilyn donde se habla de la relación
entre ambos que, según el informe, empezó a fines de 1961
y textualmente se afirma: "El día en que ella murió,
Robert Kennedy, estaba en la ciudad y se registró en el Beverly
Hilton".
Contra estos testimonios, la coartada de Robert
Kennedy siempre fue que ese fin de semana él estaba en un agasajo
de la asociación de abogados, en
el rancho Bates, 100 kilómetros al sur de San Francisco,
propiedad del rico abogado John Bates. Sin embargo, según la investigación
que hiciera entonces la periodista Florabel Muir el alojamiento
real de Kennedy durante el agasajo fue en la ciudad, en el hotel St. Francis.
Muir consiguió, mediante el pago de un pequeño soborno,
que una de las telefonistas del hotel le confirmara que Marilyn había
estado llamando insistentemente al hotel y había dejado mensajes
para Robert Kennedy.
Para despejar dudas, a las 09:30 de la mañana del domingo, el Fiscal
General fue a misa en la iglesia St. Mary pero los escépticos afirman
que usando helicóptero y avión se puede perfectamente hacer
ese itinerario y llegar a misa a esa hora, afeitado y todo.
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