Suicidio
Además de lo que percibió el sargento Clemmons en el lugar del hecho y de lo que surge de la propia autopsia, la teoría del suicidio tiene otros puntos flojos importantes. Los allegados a Monroe siempre coincidieron en que no hubiera sido propio de ella irse sin dejar una nota suicida. Era una persona que cuidaba mucho su comunicación epistolar. Amante de las frases cuidadosamente estudiadas, de las tarjetas, de las postales y las cartas, dedicaba con un pequeño texto hasta los regalos más insignificantes que hacía.
Otro punto importante es que en aquel momento nadie a su alrededor notó que estuviera deprimida o pensando en acabar con su vida. Leyendo a sus biógrafos queda claro que estaba en plena crisis de los 30, saludablemente enojada con mucha gente de su entorno y planificando su futuro. Ese no sería el cuadro habitual de un suicida. Personalmente, no creo que estuviera destrozada por el rompimiento con Robert Kennedy. Más allá de que en algún momento de autoengaño puede haber fantaseado con que él iba a divorciarse para casarse con ella, era una persona realista y debe haber recobrado la cordura pronto. Quizá sí estaba furiosa. No sólo por haber sido usada y engañada como una adolescente con la promesa de un divorcio que nunca se iba a producir sino por un dato que menciona un informe del FBI posterior a su muerte. El párrafo dice:
“El estudio (la 20th Century Fox) notificó a Marilyn que estaban cancelando su contrato. Esto pasó justo en la mitad de la película que ella estaba filmando. Decidieron remplazarla por la actriz Lee Remick. Marilyn telefoneó a Robert Kennedy desde su casa en Brentwood, California, persona a persona al Departamento de Justicia, Washington D. C., para comunicarle las malas noticias. Robert Kennedy le dijo que no se preocupe por el contrato, que él se iba a hacer cargo de todo. Cuando nada se había hecho, ella lo llamó de nuevo desde su casa al Departamento de Justicia, persona a persona, y en esta ocasión se dirigieron palabras duras. Ella amenazó con hacer público su romance. El día en que murió, Robert Kennedy, estaba en la ciudad y se registró en el Beverly Hilton”. Los Kennedy debieron asustarse con sus amenazas de hacer público el romance porque ella no era cualquier rubia ignota a la que nadie escucharía. Era una estrella internacional que recibía la misma atención de los medios que toda la familia Kennedy junta. Habría sido un escándalo enterarse de que los dos hombres más poderosos del país, cabezas de familias ejemplares, tenían amantes y, como se dice en otro párrafo del informe del FBI, participaban en fiestas sexuales junto con personajes de Hollywood y, quizá, de la propia Mafia. Si, además, existía el famoso
diario de Marilyn, habría sido un escándalo aún mayor porque significaba que el Presidente y el Fiscal General revelaban secretos de Estado a las mujeres con las que mantenían aventuras amorosas, incluyendo los planes de la CIA para asesinar a Fidel Castro con la ayuda de la Mafia.

Por otro lado, están las grabaciones que Monroe había hecho en su casa para su psiquiatra, semanas antes de morir y que el fiscal John Miner pudo escuchar entonces, antes de que fueran destruídas.
Hasta hace poco, Miner no había revelado el contenido de las mismas pero después de la muerte de Greenson y ante la publicación de un libro donde se acusaba al psiquiatra de ser el responsable de la muerte de Monroe, Miner decidió hablar. El fiscal resumió lo que ella decía en aquellas grabaciones en diez puntos:
1. Explicaba que hablaba por asociación libre, diciendo lo primero que le venía a la mente, y en casa porque no podía hacerlo en las sesiones en el consultorio. Esperaba que eso pudiera ayudar en su tratamiento. Creía que (grabando sola) había descubierto la forma de superar su resistencia a la asociación libre ya que frente al médico la mente se le ponía en blanco.
2. Decía cómo planeaba convertirse en la actriz mejor pagada de Hollywood y así poder financiar todos los proyectos que deseaba hacer.
3. Aspiraba a interpretar Shakespeare e iba a pagarle a Lee (Strasberg) para que la entrenara en ese campo como su única estudiante por un año.
4. Laurence Olivier, decía, había accedido a pulir ese entrenamiento después de que Strasberg terminara, y ella le iba a pagar lo que él pidiera.
5. También le pagaría al Dr. Greenson para ser su único paciente mientras durara este entrenamiento.
6. Decía que cuando estuviera lista, produciría y actuaría en todas las obras de Shakespeare que se pudieran filmar dentro del Marilyn Monroe Shakespeare Festival.
7. Expresaba una admiración absoluta por el presidente John Kennedy y decía explícitamente que nunca lo perjudicaría.
8. Contaba que fue ella la que rompió la relación con Robert Kennedy, no al revés.
9. Afirmaba que deseaba librarse de Eunice Murray, su ama de llaves, y para ello solicitaba la ayuda de Greenson.
10. Decía que nunca había tenido un orgasmo antes de ser paciente de Greenson pero que él la había curado por lo que le iba a estar eternamente agradecida.

Después de escuchar esto, Miner quedó convencido de que Marilyn no se había suicidado.

Pero la teoría del suicidio también tiene algunos puntos a favor. Sobre todo por los antecedentes: Marilyn ya había intentado suicidarse, por lo menos, cuatro veces. El hecho de que tuviera planes para su futuro inmediato no implica que no pudiera tomar la decisión de matarse en un momento de desesperación. La agenda personal tiene poco que ver en estos casos. Tampoco es extraño que las personas de su entorno no se hayan dado cuenta de que tenía intenciones de matarse. Los suicidios siempre causan sorpresa y, muchas veces, culpa porque es común confundir las amenazas de quitarse la vida con un simple deseo de llamar la atención. En cuanto a la nota que sus allegados echaron en falta, pudo haber sido robada o destruida por su contenido comprometedor. Pero hay otro elemento referente al ceremonial que podría ser importante. Es común entre los suicidas elegir un vestuario y un escenario para la escena de su muerte. Años antes le habían preguntado a Marilyn qué se ponía para dormir y ella contestó "Unas gotas de Chanel Nº 5", una frase histórica que pasó a definir el estilo Monroe y fue el slogan oficial de ese perfume durante décadas. No hubiera sido extraño que ella eligiera ese no-atuendo para morir. Y, además, hacerlo en la cama y con su inseparable compañero de vida en la mano: el teléfono.

Aunque, claro, como muy bien dice Donald H. Wolfe, ¿qué mejor manera hay de asesinar a una persona con antecedentes suicidas que fingiendo un suicidio?

Sobredosis accidental
Esta teoría sirve para dejar contento a todo el mundo pero se le opone la opinión del propio forense, Thomas Noguchi, que declaró: "Creo que la cantidad de píldoras ingeridas por la Monroe era enorme para haber sido tragadas en forma accidental". Estamos hablando de
entre 41 y 65 cápsulas de Nembutal, y entre 14 y 23 de hidrato de cloral. Está bien que Marilyn era una consumidora pero no habría tomado esas dosis sin la intención clara de matarse. Y en este caso, tampoco habría tenido sentido el encubrimiento que se puso en marcha a continuación.

Asesinato
Sobre quién podría haberla matado y por qué hay toda clase de hipótesis. Según escribió Chuck Giancana en su libro “Double Cross” el asesinato fue encargado por su hermano mayor, Sam Giancana, para ensuciar a los Kennedy en venganza por investigarlo pero Robert Kennedy fue más listo al deshacerse rápidamente de la evidencia que lo comprometía.
Robert Slatzer, amigo de Marilyn, propuso en su libro “The Marilyn Files” que el autor intelectual del crimen habría sido Robert Kennedy y agentes del Servicio Secreto y la CIA los autores materiales. Marilyn habría sido asesinada mediante una inyección de Nembutal. Esta teoría no es descabellada ya que el propio forense se preguntaba años después en un libro si la dosis fatal no habría sido administrada de esa forma. Otro punto a favor de las teorías que involucran a la familia presidencial es que después de la muerte de Marilyn hubo un encubrimiento imposible de orquestar por un particular. Este encubrimiento incluyó robo de órganos de la víctima de una dependencia judicial, desaparición de sus registros telefónicos y retención de información por parte del FBI, entre otras cosas.
James Hall, quien siempre dijo ser el chofer de la ambulancia
Schaefer que acudió a casa de Marilyn, en su libro "Peter Lawford: The Man Who Kept the Secrets" indica como responsable a Ralph Greenson. Según Hall, el psiquiatra interrumpió el proceso de resucitación que él estaba practicando con éxito en la agonizante Marilyn, para ponerle una inyección de adrenalina en el corazón. Hall no se atrevió a discutirle al doctor su decisión aunque pensó que era errada. Greenson clavó la jeringa en un ángulo equivocado y eso provocó la muerte. Esta teoría tiene algunas cosas a favor: la actitud defensiva de Greenson que notó el sargento Jack Clemmons y que el cuerpo había sido colocado en la cama ya que Hall asegura que Marilyn murió en la casa de huéspedes no en su habitación. Obviamente, Hall no pudo saber cómo Marilyn había llegado a ese estado comatoso en el que él la encontró. Nuevamente, puede haber sido una sobredosis accidental tomada por ella o administrada por alguien. Donald Spoto, en su biografía sobre Marilyn de 1993, también acusa a Greenson de administrar una inyección fatal, confabulado con Eunice Murray porque ambos habían sido despedidos. Efectivamente Murray había sido despedida aunque no se sabe por qué, entonces, no había abandonado la casa.
Por su parte, el derechista Frank Capell acusó a los comunistas de haberla asesinado siguiendo órdenes de John Kennedy.
En el libro "The Murder of Marilyn Monroe" de 1992 John F. Kennedy también es acusado de impartir la orden de asesinarla pero los ejecutores son, esta vez, miembros de la Mafia. Los autores de este libro basan su teoría en entrevistas hechas a John Kennedy, Robert Kennedy y la propia Marilyn… desde el Más Allá.
Volviendo a la seriedad, una fuente a tener en cuenta que habla de asesinato es el propio FBI, en un informe posterior a la muerte de Marilyn, asegura: "Se reportó que el ama de llaves y la secretaria personal y agente de Marilyn, Pat Newcomb, cooperaron en el plan para inducir el suicidio. Pat Newcomb fue recompensada por su cooperación poniéndola en la nómina Federal como asistente de George Stevens, Jr., cabeza de la Motion Pictures Activities Division de los Servicios de Información". Efectivamente, Newcomb detentó ese cargo después de la muerte de Monroe.

Fotos George Barris